La metamorfosis contada en el sofá del psicoanalista - José de la Colina


 Gracias, doctor, por ofrecerme el diván, que es bien acogedor y además con su exquisita blandura incita a que uno afloje al subconsciente, tiene usted razón, para un psicótico como yo no hay nada como regalarse con una buena sesión de psicoanálisis, ah, perdone usted la excesiva agitación de mis muchas patas, es que estoy nervioso, y bueno, creo que lo mejor es que ya de una vez le diga cuál es el problema, resulta doctor que yo que soy un escarabajo muy racional y decente a cada rato tengo la pesadilla de que, horror, me he convertido en un monstruoso señor que es viajante de comercio y dice llamarse Gregorio Samsa, y ¡ay doctor!, ¿no será que sufro de complejo de inferioridad?

José de la Colina PortarretratosFicticiaMéxico, 2007

Microrrelato tomado de la bitácora Palabras mal dichas

José de la Colina, Página Wikipedia: acá




Día mundial del OVNI - Adriana A. Rodríguez

Por radio anunciaron que un objeto volador no identificado circulaba el pueblo. Estábamos en el recreo y tratamos de verlo. Atrás de la nube, gritó alguno: entonces sonaron las balas, cayeron las bolsas de droga. Nadie habló. La sierra es territorio de la banda de los aliens.



ADRIANA AZUCENA RODRÍGEZ, La sal de los días, Colección Ficción Exprés, Director Fernando Sánchez Clelo, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Dirección de Fomento Editorial, Puebla, México, 2017

ADRIANA AZUCENA RODRÍGUEZ (México, 1973) es Doctora en Literatura Hispánica por el Centro de Estudios Lingísticos y Literarios de El Colegio de México. Profesora-investigadora en la Universidad Autónoma de la Ciudad  de México (UACM) y en la Facultad de Filosofía y Letras. Autora de los libros de cuento La verdad sobre mis amigos imaginarios (Terracota, 2008), De transgresiones y otros viajes (Samsara, 2012) y Postales mini-hiperficciones (Fósforo, 2014)



Pesadilla - Umberto Senegal

El niño despertó, gritando horrorizado: “¡mamá, mamá, soñé que estabas viva!”.
La madre, como todas las noches cuando escuchaba llorar a su espantadizo hijo, acudió a consolarlo, flotando imperceptible y ligera por el amplio cuarto adornado todo con espejos quebrados.



Nana Rodríguez Romero. Elementos para una teoría del minicuento. Universidad Pedagójica y Tecnológica de Colombia, Tunja, 2007


Nació en Calarcá, Quindío, Colombia. Poeta, cuentista, ensayista, fotógrafo, educador y editor. Licenciado en Español y Literatura de la Universidad del Quindío. Colaborador de múltiples periódicos y revistas de Colombia, Latinoamérica y otros lugares del mundo. Sus haikus han sido traducidos a 12 idiomas. Algunos de sus textos en prosa y verso, figuran en antologías dentro y fuera del país. Fundador y Presidente de la Asociación Colombiana de Haiku. Coordinador del Centro de Estudios Bizantinos y Neohelénicos, Miguel Castillo Didier. Codirector del Centro de Investigación y Difusión del Minicuento, Lauro Zavala. Vicepresidente de la Fundación Pundarika. Asesor literario y coordinador de Cuadernos Negros Editorial, de Calarcá, Quindío. Ha recibido varios reconocimientos y medallas de oro al mérito literario en el Quindío. Ha editado y dirigido varias revistas y periódicos literarios, entre ellas la Revista de arte y literatura, Kanora. Ganador de varios concursos regionales de cuento y poesía. Coordinador de talleres literarios dentro y fuera del Quindío. 


7 - Álvaro Menén Desleal

…Y luego está aquel piloto aficionado al vuelo a vela, que se perdió con su planeador en la migración anual de las gaviotas.


Álvaro Menén Desleal, 13 brevicuentos para leer en el aviónCARAVASAR LIBROS

Álvaro Menén Desleal, Página Wikipedia, acá








Llegué tarde - William E. Fleming

Bueno, sí, para qué engañarnos, llegué tarde. Nunca aprendí ni de fechas, ni horarios. Siempre he sido algo... iconoclasta en esos aspectos. Tanto, que la gente se sorprendió cuando corriendo, tuve que meterme apresuradamente en el ataúd. «Si ya sabía yo que hasta llegarías tarde a tu propio entierro», escuché de la boca de mi madre antes de que cerraran la tapa.


William Fleming. Microtentaciones. Bocados de realidad minúscula.

William E. Fleming, biografía literaria,  acá


Surrealista - Celina Aste

Le advirtieron que si seguía con el embarazo nacería un monstruo. Esa noche, Cecilia soñó con dos islas que se hundían en un océano de mercurio. Se levantó con un dolor de cabeza intenso, el vientre rígido y el pecho estreñido. Pensó que un baño de inmersión les haría bien a las dos. Preparó la bañadera con sales marinas, se desnudó y, con el agua tibia hasta el cuello, le cantó a su hija una canción que duró seis meses. En la sala de partos hubo un silencio casi artificial. Teresa nació con una piernas suaves y eternamente dormidas; con una cabeza lo suficientemente grande como para llenarla de duendes y bufones. Cecilia vio a su hija por primera vez y la abrazó fuerte; quiso saber cómo latía el corazón de una nereida.



Celina Aste, Erosión, Macedonia Ediciones, Morón, Argentina, 2017


Celina Aste. Profesora de inglés egresada de la Escuela Superior Nacional en Lenguas Vivas “Sofía E. B de Spangenberg”, dicta clases de escritura y literatura en ese idioma. Publicó su primer libro de microficción Todo lo que tenía que crecer en el año 2012. Dos de los relatos incluidos en este libro fueron premiados por la página “El cuento del día”. Participó en el Primer Coloquio de Microficción realizado en C.A.B.A. en 2015. Representó a Buenos Aires en el primer encuentro de microrrelatistas “Córdoba breve” en la ciudad de Córdoba en 2016. Participó de la IX Jornada de microficción en la Feria Internacional del Libro de este mismo año, 2017. Participó en el Congreso Nacional de Literatura David Lagmanovich en la provincia de Tucumán en 2017. Publicó su segundo libro de microficción Erosión en mayo de 2017 de la mano de Editorial Macedonia. Varios de sus microrrelatos forman parte de la antología Entre mate y mate publicada por la editorial peruana Micrópolis en septiembre de 2017.






El sueño del náufrago – Armando José Sequera

Como todas las noches, el barco se hundió, lentamente, hasta desaparecer en un grito.


Armando José Sequera, Un simple ochoCaravasar libros


Armando José Sequera. Página Wikipedia: acá


En la biblioteca – Gabriel Jiménez Emán

Estaba quieto, casi oculto, mirando desde la biblioteca el ambiente del cuarto de estudio, a medida que se iluminaba desde el exterior con los rayos del sol que empezaban a entrar por las ventanas entreabiertas. Una suave brisa matutina entró por los postigos de las ventanas y removió algunas hojas en los escritorios cercanos. La luz hizo un movimiento repentino y cubrió con fuerza casi todo el estudio, dejando ver los estantes de libros.
La puerta principal del estudio comenzó a abrirse, empujada por la mano del hombre que entró en ese momento, y entonces lo percibió de cuerpo entero. Se le quedó observando: le veía débil, cansado, quizá enfermo, incluso abatido. El hombre se sentó en la silla giratoria del escritorio principal y estuvo tentado a encender un cigarrillo pero lo dejó, triturándolo contra el cenicero sin encenderlo.
Tomó un control remoto que estaba cerca y lo accionó para encender el tocadiscos que estaba empotrado en la biblioteca, de donde surgió el sonido tenue de una música de guitarras. Fue hacia la ventana y terminó de abrirla, para respirar mejor el aire de la mañana y observar un rato el jardín donde había distintas flores, caminerías zigzagueantes y pinos perfectamente podados. Se escuchaba a lo lejos el canto de los gorriones.
Se devolvió en dirección a una pequeña nevera, de donde sacó un vaso, le colocó un hielo y vertió de una botella un chorro de whisky hasta la mitad, que luego removió con el dedo índice y probó, con gesto de satisfacción. Se quedó mirando las estanterías de libros y desde ahí detuvo la mirada justo en la que sabía se encontraba. Se acercó a ella y sacó sus lentes del bolsillo para verlo mejor.
Lo tomó y abrió. En ese instante el libro comenzó a leerlo.


GABRIEL JIMÉNEZ EMÁN, "El Sr Scot mira un pájaro en el espejo", Colección Los pasos del dinosaurio. Caravasar libros. 2017

Gabriel Jiménez Emán, página en Wikipedia acá


Tiempo de polillas - Silvia Fernández Díaz

Una polilla se ha colado en mi frigorífico. La he visto revolotear entre los huevos, sobre la bandeja con restos de pollo. Inmóvil, solo podía observarla. Sin atenerme a empujar la puerta y encontrarla horas después moribunda. Sin atreverme a rozarla. En estas circunstancias, solo puedo gritar, me dije. Y grité mientras la polilla se posaba en una coliflor. Grité hasta que vino mi amigo invisible, se acercó al frigorífico y extendió la mano. Puso un dedo estirado como el palo de una jaula. "Solo busca la luz", dijo con la polilla en su dedo, "no es tan diferente a ti". Se fue hacia la ventana y la dejo escapar. Después solo oí el portazo, porque yo sigo aquí, aterida ante el electrodoméstico, intentando averiguar qué le parecía sublime a la polilla en este cubículo que sigo encontrando tan ordinario.



Silvia Fernández Díaz (Madrid, 1967) es Diplomada en Profesorado de E.G.B. Formó parte de la 2ª promoción del Máster de Narrativa de Escuela de Escritores.
Ha participado en varias antologías. Desde 2013, ha impartido cursos de Escritura Creativa en Escuela de Escritores y colabora como jurado de Relatos en cadena (Cadena SER y Escuela de Escritores). Ha publicado relatos y reseñas literarias en distintas revistas (“Cuentos para el andén”, “La Piraña, México”, Espacio Ulises).
Ha obtenido diversos premios y menciones en concursos literarios: II Concurso de microrrelatos del Hotel Montreal de Benicàssim (2017), XVII Concurso de cuentos Ciudad de Marbella (2016). El reflejo del eclipse, libro inédito de cuentos, fue finalista en el Premio Caja España, 2010. Solo con hielo (Talentura Libros, 2014) quedó finalista del XII Premio Setenil al mejor libro de relatos publicado en 2015. En noviembre de 2017, la editorial Talentura Libros publicará su segundo libro de cuentos, La mirada de los pájaros.




El nombre - Eduardo E. Vardé

Ya no sabía cómo arrancarse el pasado: ningún método podía contra esa sombra que habitaba en su vida. Lo hecho, hecho estaba, y era irremediable. Pero cada noche la culpa le pesaba. Entonces, le fue imprescindible entender que era necesario apagar la mirada y concentrarse. Aunque a pesar de todo intento no claudicó el viento que arrastraba el nombre a su boca. Entonces tomó todas las luces de la casa y las dispuso apuntándole directo, por los cuatro costados, para que las sombras desaparecieran. Tapió las aberturas y la puerta de calle, enhebró el hilo grueso y lento, muy lento, se atravesó la primera puntada sobre el labio inferior. 


Eduardo E. Vardé, Felicidonia, Prólogo: Ricardo Bugarín, Contratapa: Damián Martínez, Editorial Micrópolis, Lima, Perú, 2017  

Eduardo E. Vardé (Buenos Aires, 1984)
Estudiante del Profesorado de Lengua y Literatura y de la especialización en Escritura y Literatura para nivel Secundario. Autor de L.C.D.A. (2009) y Dos veces breve (2013)
Participó en la VII Jornada de Microficción de la 41º Feria del Libro de Buenos Aires y del IX Congreso Internacional de Minificción (Universidad Nacional de Comahue)
Cuena con microficciones, cuentos y poemas publicados en América Latina y Europa, destacando el Basta, cien hombres contra la violencia de género (2016) Algunos de sus trabajos han sido traducidos al francés. 



OVNI - Daniel Bernal Suárez

Cuando mi hija me lo contó no di crédito a sus visiones. Pero, semana a semana, la gente del barrio narraba cosas parecidas. Solo supimos asignarle un nombre vago y genérico: Objeto Verbal No Identificado. La señora Eugenia lo describía como un pequeño y brillante aforismo que cruzó su azotea a las cinco de la tarde mientras tendía la ropa. Doña Eulalia, que tiene problemas de vista, añadía que simulaba ser, más bien, un haikú volador, de aliento intenso y reflexivo. El hijo mayor de don Juan, algo crispado, se negaba a admitir esas versiones y defendía la tesis de que se trataba, sin lugar a dudas, de un largo ensayo sobre las virtudes del hambre y la privación material. Mi hija cuenta que a ella se le apareció frente a la ventana, que osciló con rapidez hasta detenerse y hacerse perfectamente legible: reconoció, enseguida, las últimas palabras de su abuelo en el hospital. Yo no he observado nada aún. Aventuro que quizás estemos leyéndonos a nosotros mismos. Un día no hará falta hablar ya entre nosotros: miraremos al cielo y todo lo que queramos, y todo lo perdido, estará escrito allí, como en una inmensa pantalla. Son las tres de la tarde. Salgo al balcón a contemplar.

Daniel Bernal Suárez (1984)

Poeta, narrador, crítico literario y gestor cultural. Ha cursado estudios de Ciencias Biológicas y Antropología Social y Cultural. Presidente de la sección de Literatura y Teatro del Ateneo de La Laguna. Ha recibido, entre otros, los premios de poesía Ciudad de Tacoronte (2008), Luis Feria (2011) y Pedro García Cabrera (2013). Ha publicado los poemarios Escolio con fuselaje estival (2011), Corporeidad (2012), Odiana (2014) y El tiempo de los lémures (2014).
Dirigió la revista literaria de creación y crítica La Salamandra Ebria. Sus poemas, microrrelatos y ensayos han aparecido en diversos medios. Su web es: danielbernalsuarez.com


Acuciante necesidad de silencio - Carlos Manzano

No sabría decir con exactitud en qué momento nació en mí esta acuciante necesidad de silencio. Lo más probable es que fuera surgiendo poco a poco, al hilo de mi creciente afición por la lectura y alentada por la exigencia de concentración que esta actividad conlleva. Quizá también influyera mi paulatino desinterés por el conjunto de problemas que tanto parecen angustiar a los demás y que en la mayor parte de los casos no pasan de simples inconvenientes sin apenas trascendencia. Poco después vinieron las salidas al campo y el descubrimiento de la inconmensurable belleza de los sonidos limpios, diáfanos, resplandecientes, no adulterados por la presencia humana. Más tarde fui adquiriendo conciencia de la necedad de la palabra hablada, del insoportable susurro de los murmullos, los roces y los rumores, de la hecatombe de las sillas arrastradas por el suelo, los motores agónicos de los coches o los gritos desaforados de las celebraciones. Fue mi mujer la primera en alarmarse ante mi creciente animadversión hacia toda aquella amalgama de sonidos desacompasados y sucios, a la que siguió un progresivo alejamiento de mis semejantes y el consiguiente aislamiento social. No le reprocho que al final acabara por abandonarme, incapaz de obtener de mí una sola respuesta que diera explicación a aquel abandono vital tan extremo, a aquella escandalosa dejación de mis deberes comunitarios. Minutos antes de marcharse, pude ver dibujada en sus ojos la estupefacción del que cree descubrir la locura y la sinrazón a un palmo de su propia vida. Aunque nada comparable a la cara de estupor del enfermero cuando vio la longitud de las agujas con que me había perforado los tímpanos.

Enlace a la Página Web del escritor acá


Tareas pendientes – Daniel Castillo

- Reponer el espejo roto.
- Llamar a la agencia para cancelar el viaje.
- Redecorar la casa.
- Cambiarme las vendas.
- Tirar las viejas fotos.
- Quemar todos los recuerdos sobrantes.
- Cambiar mi foto de perfil.
- Borrar su número en el celular.
- Olvidar los últimos cinco años de mi vida.
- No volver a enamorarme.


Daniel Castillo, seudónimo de un autor novel bogotano, escribe desde hace tres años. Le apasiona la novela negra y los relatos de suspenso.


Itamae - Jorge P. Guillen

Kaito san ha aprendido el arte de la cocina japonesa; ha dominado el manejo de los chuchillos y espátulas de tal manera que cuando está operando en el tepanyaqui parece un malabarista. Kaito prepara el mejor sashimi de la ciudad de los árboles.  Sus clientes entre los que se cuentan distinguidos actores, notables geishas, industrialistas y jefes de triadas pagan el precio impuesto y aguardan semanas por una mesa en su restaurant.  Magistral en el izikuri algunos han enloquecido al contemplar el  platillo ordenado, ver el corazón latente y escuchar el canto de la sirena antes de ser degustada.


Jorge P. Guillen (México DF. 7 de Abril de 1963) ha publicado en la extinta “Revista El Cuento, revista de Imaginación” Editada y publicada Por Don Edmundo Valadez, en cuyo consejo editorial llegaron a estar escritores de la talla de Eraclio Zepeda y Juan Rulfo.
Recientemente una de sus historias ha sido escogida para una antología de minificciones de Alfonso Pedraza  titulado “Minificcionistas del Cuento, Revista de Imaginación” Publicada por Editorial Ficticia en Mayo de 2014. Su texto “El Hambriento” aparece en el libro “Español Tercer Grado” de Editorial Santillana. 
Jorge vive en Canadá desde hace 25 años, se desempeña como Administrador de Sistemas.